Frente a la antigua costumbre de visitarla durante unos días, o un fin de semana, hoy se impone la visita continuada: venir a Salamanca por afición, recorrer sus pueblos, sus campos, descansar en los lugares más pintorescos, mezclarse con un estilo de vida natural inigualable, empaparse con su ambiente festivo, degustar la más rica gastronomía... |